No
hace mucho rato que te fuiste, y contigo mis deseos mas lascivamente tiernos.
Si
hago memoria; cosa que no me agrada del todo,
me
doy cuenta que tu presencia ha estado tratando de forjarse en mi piel
y
fraguar mis pensamientos bajo el dulce canto de las enredaderas sin nombre.
Tu
faz ya no me toca oficialmente,
pero
sin embargo, aun presencio tus desvaríos más viles,
todos,
en la obscuridad de mi eterna luz incandescentemente indecente.
Te
invite a irte, porque de lo contrario, jamás de hubieras ido de mi par…
Te
obligue nuevamente a guardar en el baúl de los recuerdos sin nombre,
aquel
triste poema que solo tiene un desenlace fatal.
Te
orille a que intentes dormir,
y en tus sueños, entrar a perturbarte y salir
sigilosamente por tu costilla,
para
que no sepas cuando me fui…
…ahora
sola, en el vacio forzado de mi cama, te pienso por cuarta vez.
Deseo
nuevamente tus besos sobre mis pies,
tus
caricias bajo mis sábanas carentes de cobijo,
tus
trilces besos que solo son fiel copia de nuestros amaneceres al pie del
televisor antiguo de la sala de mi casa, el cual,
fue
cómplice de nuestros desvaríos en aquellas madrugadas sin fecha conocida,
que
esperan ser parte de un nuevo comienzo para el poema con final fatal.
