Desde los suburbios del mundo escribo
agazapada en mis temores más trilces, tratando de direccionar mis lamentos
hacia otro cantar...
Y tus besos quedarán a maniatados por
el triste canto de las hogueras cercenadas en nuestro olvido, y tu parir
continuo de actos al borde de la mañana, será un buen pretexto para irte a
buscar.
Quiero ser figura de tu luz, aquella
que no olvida en donde murió.
Quiero ser el himno de tus barbas a
medio crecer, y no poseer ninguna deuda de amor.
Quiero ser la noche sin luna pero con
estrellas, y no lamentarme por no haberte conocido sino hasta hoy.
Quiero ser árbol en algún lugar, en
donde no me quede nada más después de ti…
Quiero ser aquella persona que buscas
en tus manos y que hayas siempre entre estrellas de fuego, como la roca de tu corazón.
Veo al Dios de la lujuria surcando
mis pasos ahora firmes…
Finjo no tenerle miedo, me aterra…
En los extramuros del cosmos, en el
cielo de las hojas y en los prostíbulos de la noche me pierdo y me encuentro,
sabiendo que tú, llegas al mar de caras que me encanta presenciar.
