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| Recuerdos de antaño |
Somos corderos, ganado que está
siendo arriado.
Corremos con miedo a llegar tarde,
porque sabemos que aquella lleva en sus manos la sentencia de llegada.
Pregunta sin saludar, saluda sin
preguntar.
Lloro a gritos en lo profundo del
silencio de un aula vacía que grita por reventar.
La voz se siente, nadie entiende. Ya llegan
al matadero de cerebros.
Ahora, de mañana y solo de mañana te
das cuenta que amigos aquí no tienes.
Nadie se sienta a tu costado, nadie
hace sonar su reloj, nadie seca tus cabellos…
Ella sube, saluda sin saludar,
pregunta sin respuesta positiva, barren y todo empieza por tercera vez.
Dicen que tenemos la oportunidad de
respirar nuevas horas muertas, sueños rotos, miradas ciegas, mañanas
inconclusas.
Y después preguntamos el porqué de
las cosas.
Revolución, lokura, cordura, muerte.
Todos a muerta voz PRESENTE… sin
estar allí.
Como estando en inicial, o primarios
de cerebros, o secundarios en lokuras.
Pero no podrán quebrantar esta
sinapsis que ya dejó de ser de ellos y pasó al terreno de lo intangible…
Dicen que el ajusticiamiento será el
domingo en la capilla, allí al costado del monasterio de almas, al costado del
colegio de mortales…
… Vuelvo a reescribir estos textos
una y otra vez con todo el desánimo de la Tierra, observando aquellos lamentos
escuchables que jamás llegarán a tener fin.

