jueves, 22 de diciembre de 2011

Para el ser que aun habita en ti


Para el ser que aun habita en ti

Tu mirada se aleja en lo cotidiano de tu andar,
 y tu faz ya no me toca ni siquiera al saludar,
 mas tus laberintos de venas se apresuran a manosear
 mis aristas tristemente solas, adyacentes a tu par.

Mi corazón adolorido y amordazado por la angustiosa realidad,
 solo espera resignado, a que nuestros vértices más cercanos,
 se unan en lo burdo de nuestro andar,
para que así, una vez más, no sepamos qué dirección tomar.

Sin embargo al final, solo nos quedaran aquellos luceros
que iluminan nuestro sendero dulcemente escabroso,
aquella tierna creación que da sentido
a nuestra existencia,
donde el Edén nos da la bienvenida.

martes, 20 de diciembre de 2011

Pequeñas encrucijadas, dulces miedos

Prefacio

Si tan solo tu mirada tocara mi triste brillo,
mis ojos dejarían de producir nubes negras,
y mis labios terminarían de arañar la espalda del mundo
hecha una piltrafa de viento,
que susurra cada una de los pasos en mi caminar.

Si tan solo tu alma supiera donde he dejado
la mitad de mis días febrilmente absurdos,
mis pies descalzos sabrían a que luz dirigirse y echarse a andar.

Si tan solo tu presencia iluminara mi faz,
mi seno dulce lejos de llorar,
tocaría la nota más tierna que alguien jamás
ha podido escuchar.

A mi hijo Gael, con amor
(Para ser leído en 20 años).




A veces cuando Gael, con apenas dieciocho meses de vida,
reta con algún gesto adusto alguna orden mía,
mi mente acelera su paso cotidiano y mis pensamientos
se apresuran a llegar veinte años mas allá.

Imagino a mi hijo con sus cabellos largos,
ensortijados y dulcemente despeinados,
con unas gafas negras fiel copia de mamá,
con un polo estampado con algún símbolo de libertad,
con pantalones negros ligeramente ajustados,
 entallando sin querer su bien dotado cuerpo,
copia perfecta del hermoso Adonis, su padre…

Imagino sus gestos,
pausadamente acelerado,
con un vaivén elegante,
con un florido y cultileído verbo,
producto de extensas horas de lectura incesante…

Imagino su sonrisa, haciendo salir el sol a media tarde,
provocando a las estrellas dejarse ver en pleno día soleado,
acelerando la traslación terráquea y produciendo
un cambio drástico en la rotación normal de los días…

Imagino un frecuente “te amo mamá” iluminando mis días,
tardes, noches y madrugadas…
Pero sobre todo, caigo en la encrucijada al pensar
si su adolescencia y juventud van a ser igual o peores que la mía.
Se desasen mis neuronas pensando si va a ser
tanto o más extravagante que yo.
Me duele el corazón pensar que va a llegar el momento
en que mi presencia le moleste, le estorbe, le pese…

… pero finalmente me reconforta imaginar que tal vez
algún día crea en la utopía de la vida,
tanto como yo al hacerla realidad,
y que mejor, ser él la prueba viviente de mi gran creación.


miércoles, 14 de diciembre de 2011

Porque tus besos siempre fueron trilces




No hace mucho rato que te fuiste, y contigo mis deseos mas lascivamente tiernos.
Si hago memoria; cosa que no me agrada del todo,
me doy cuenta que tu presencia ha estado tratando de forjarse en mi piel
y fraguar mis pensamientos bajo el dulce canto de las enredaderas sin nombre.

Tu faz ya no me toca oficialmente,
pero sin embargo, aun presencio tus desvaríos más viles,
todos, en la obscuridad de mi eterna luz incandescentemente indecente.

Te invite a irte, porque de lo contrario, jamás de hubieras ido de mi par…
Te obligue nuevamente a guardar en el baúl de los recuerdos sin nombre,
aquel triste poema que solo tiene un desenlace fatal.
Te orille a que intentes dormir,
 y en tus sueños, entrar a perturbarte y salir sigilosamente por tu costilla,
para que no sepas cuando me fui…

…ahora sola, en el vacio forzado de mi cama, te pienso por cuarta vez.
Deseo nuevamente tus besos sobre mis pies,
tus caricias bajo mis sábanas carentes de cobijo,
tus trilces besos que solo son fiel copia de nuestros amaneceres al pie del televisor antiguo de la sala de mi casa, el cual,
fue cómplice de nuestros desvaríos en aquellas madrugadas sin fecha conocida,
que esperan ser parte de un nuevo comienzo para el poema con final fatal.



jueves, 24 de noviembre de 2011

Nostalgia teatral


Percibo una extraña sensación de nostalgia,
mi mente recuerda los pasos que dimos en la arena
aquellas noches neblinosas y llenas de apareamientos inconclusos.

Quiero verte nuevamente suspirar hondo,
quiero volver a nadar en todas tus angustias,
quiero palpar tu sexo caliente y lleno de colores cálidamente ardientes,
quiero ver tus ojos retorcerce de placer al sentirse dentro de mi...
quiero que llegues al infierno sin nombre
y recuerdes perfectamente cada código de mi cuerpo,
cada detalle,
cada señal,
cada huella...
así, y solo así, sabremos como volver a encajar
nuestros sexos que yacen convertidos en piedra
por culpa del tiempo que nos hizo olvidar,
como ser parte uno del otro,
sin vernos y tocarnos jamáz.

Impurezas


El cielo del tiempo inmortal
hace sonar día a día
el crepúsculo mar de tu andar...

y tus cuidades etéreas e incandescentes,
me recuerdan al violeta de tu gente
que soñaba con el reloj de arena
incomprendidamente lleno de soledad y cal.

domingo, 13 de noviembre de 2011

El dolor de la necesidad

Las calles revientan de gente angustiada por llegar a su destino.
Los caminos se entrelazan y bifurcan haciendo líneas en el pavimento...
Los hombres caminan como máquinas malogradas de tanto uso;
los autos contaminantes de la urbe agitadamente encendida
desesperan por adueñarse de las calzadas...
los perros callejeros buscan un pedazo de tierra caliente
donde reposar sus cuerpos esqueléticos...

Un infante de mirada triste, sube a una autobus con la intención de vender sus productos,
siente la indiferencia de la gente.
Se para tambaleante en medio del bus,
saca del bolsillo de sus pantalones rotosos una bolsa de caramelos.

Los rostros que lo rodean no se conmueven por la presencia del muchacho,
lo ignoran, siguen absortos en sus conversaciones y en sus sueños al borde de la ventana.

Pasa por cada uno de los asientos y la mayoría ni lo mira,
algunos logran alcanzarle un par de monedas,
suplantando la falta de atención de los demás.

Baja del bus... mira y cuenta las monedas guardadas minutos antes en su bolsillo.
Mientras avanza por las calles sucias y percudidas...
deja escapar una tenue sonrisa por el pequeño monto obtenido aquella mañana.
El niño camina con rumbo fijo. Cambia todo lo recaudado por algunos pedazoz de pan.
Retoma el rumbo apresurado...

De pronto se oye un grito estrepitoso...
los transeúntes voltean hacia un lado de la calle y sus rostros delatan espanto.

En la calzado ruedan cuatro panes hacia el vacío mientras el niño,
se pierde entre manchas rojas y pasos sinuosos de gente alborotada
y a la vez acostumbradaa ser testigo de instantes de terror.

CAYE MIRANDA

Para el hombre sin nombre

Llevo la mirada al fin del mundo y pienso,
que el respiro forzado de la tarde
estuvo tristemente solo, sin paz y sin brillo,
que tu ausencia me tocó hond0,
y tu par más allá de la muerte,
hizo volar mis laberintos de sinapsis efervescentes,
buscando así... un sexo caliente y sin nombre,
donde los puntos convergentes de dolor y olvido,
se unieron en un cuarto de hora dominante y apresurado,
en donde el tiempo y los hechos no tienen nombre ni apellido.

CAYE MIRANDA

lunes, 10 de enero de 2011

DIVAGO

A pasado mucho tiempo y siguo sin saber exactamente cuanto y cuando...
hace mucho que mis lados se convirtieron en solo uno...
hace mucho que solo conozco un solo camino con retorno conocido...
hace mucho y hace tanto...

Hoy más que nunca mis palabras carecen de sentido... como si algun dia lo hubieran tenido...
hoy más que nunca se que tengo que regresar a mi madriguera echa de ternura...
hoy más que nunca se que mi paralela naciente me espera jugueteando
entre nubes de colores
y risas delirantes...
Hoy más que nunca... no se que escribir, y se nota...
y no saben como me duele...
... divago... no lo lean...
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