Hoy me he
dado cuenta que he estado viviendo, desde hace mucho, en la precariedad…
de alma,
de espíritu,
de presencia…
Mis más de cuarenta
lados ahora son solo tres,
y los vínculos de ausencias presenciales otra vez no
saben qué dirección tomar.
Todas las melodías
conocidas ya fueron tocadas,
todas las luces de otoño ya terminaron de exhalar,
aquel último suspiro que nadie ha podido recordar…
Hoy te veo a
medio vivir, y no logro recordar tu faz,
hoy sé que mi dolor adyacente a tus
palabras más viles,
se rebeló ante la furia dolorosa del inminente sangrado de
mi vientre,
a punto de parir un idilio muerto para la eterna posteridad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario